A propósito del lanzamiento de su nuevo trabajo discográfico, conversamos con María Codino sobre los procesos creativos, la necesidad de frenar en tiempos de hiperconectividad y el valor de construir una obra desde la honestidad artística.
Hay artistas que persiguen tendencias y otros que persiguen preguntas. María Codino parece pertenecer a este último grupo. Autora, compositora y productora, construye canciones que no buscan imponerse desde el artificio ni desde la urgencia, sino desde la profundidad de una mirada capaz de encontrar complejidad en aquello que parece cotidiano. Su obra dialoga con inquietudes contemporáneas, pero lo hace a través de palabras simples, cercanas, de esas que permiten que cualquier oyente encuentre un punto de entrada sin necesidad de renunciar a la reflexión.
La misma sensibilidad atraviesa su forma de expresarse. Hay algo de transparencia en su manera de contar las cosas, una calma que acompaña cada respuesta y una convicción serena que se sostiene sin necesidad de estridencias. María habla como escribe: con paciencia, observación y una atención especial por los detalles que suelen pasar desapercibidos. Aunque el camino que dio origen a su nuevo disco comenzó como una búsqueda profundamente personal, de adentro hacia afuera, el resultado trasciende la experiencia individual para transformarse en una invitación colectiva a detenerse, observar y preguntarse qué cosas conservan valor en un tiempo marcado por la velocidad y la sobreinformación.
– ¿Qué significa “Valor Agregado”?
– El concepto de «Valor Agregado» engloba bastante la idea general del disco. Mi intención al componerlo y producirlo surgió de una fatiga que venía sintiendo frente a la sobreinformación, la tecnología, la inteligencia artificial y la cantidad abrumadora de novedades que aparecen todos los días. Sentía una especie de presión constante por correr detrás de todo lo nuevo, no solamente en términos tecnológicos sino también de redes sociales e información.
Llegó un momento en que ese cuestionamiento empezó a atravesar muchos aspectos de mi vida. Me preguntaba hacia dónde estaba yendo todo esto, dónde estaba yo como persona y qué me estaba pasando. Al mismo tiempo quería seguir componiendo canciones y me di cuenta de que justamente eso que me estaba bloqueando era lo que tenía que escribir. Entonces entendí que debía hacer música sobre aquello que me estaba atravesando. Por eso «Valor Agregado» habla de nosotros como personas, de aquello que la tecnología, las actualizaciones o los cambios constantes no pueden arrebatarnos.
– ¿Y dónde estás vos hoy respecto de todo lo que plantea el disco? Parece reflejar un proceso muy personal.
– Me encuentra más decidida y más cómoda en ese lugar. Es casi una forma de vida. Estoy tratando de estar más consciente, más observadora y también más paciente. Hay algo muy importante para mí que tiene que ver con el tiempo. Durante todo este proceso pensé mucho en cómo valoramos nuestro tiempo y en cómo los procesos necesitan tiempo para desarrollarse. Hoy me siento muy alineada con lo que cuento en el disco. Estoy tratando de darle valor a las pequeñas cosas, a cómo utilizo mi tiempo y a las decisiones cotidianas. Porque el tiempo no vuelve, entonces también hay algo de gestión y de conciencia en eso.
– Desde lo compositivo, ¿por dónde va el disco? ¿Qué géneros o referencias aparecen?
– Me cuesta bastante encasillarlo dentro de un género específico. Creo que en general tiene algo de canción, de pop y de indie, pero también siento que cuando uno compone todas las influencias terminan sintetizándose en algo propio. Hay canciones más rockeras, otras más oscuras y otras que son prácticamente un piano y una voz. Siempre le presto mucha atención a la melodía y a que la canción funcione como canción. Me gusta darme la libertad de moverme entre distintos climas y encontrar diferentes matices dentro de un mismo disco. Si tuviera que definirlo de alguna manera, diría que el foco principal está puesto en la canción.
– Escuchándote hablar, percibo una mirada muy vinculada a volver a lo esencial, a la forma original de hacer las cosas. ¿Hay algo de eso?
– Sí, totalmente. Me pasa mucho que me identifico con esa idea de que «lo viejo funciona». Siempre lucho bastante contra la obsolescencia programada y contra esa lógica de que algo deja de servir simplemente porque apareció algo nuevo. Mi impulso creativo suele ir por otro lado. Siempre pienso: «¿Cómo puedo arreglar esto?», «¿Qué puedo hacer con los elementos que tengo?». Me entusiasma la idea de construir algo a partir de recursos limitados y de encontrar nuevas posibilidades en cosas que ya existen. Trato de no ver nada como descartable. Creo que tiene que ver con una cuestión de perspectiva y también con el juego, que es algo muy propio del arte. Me gusta pensar cómo se pueden hacer las cosas de una manera simple y encontrar valor en cada elemento. Desde que empecé siempre me gustó mucho la idea del «hacerlo vos misma». Creo que todos podemos crear algo con las herramientas que tenemos a disposición y eso es algo que sigo valorando muchísimo.
– Tu último material había salido en 2023. ¿En algún momento pensaste en parar?
– Sí, de alguna manera sí. No porque haya dejado de ser compositora o porque haya abandonado la música, pero sí necesité frenar. Empecé a cuestionarme muchas cosas y sentí la necesidad de preguntarme dónde estaba y qué quería hacer realmente. Me ocurrieron varias situaciones personales y necesitaba tomarme un tiempo para volver a arrancar desde otro lugar. Quería seguir haciendo música, pero hacerlo con más conciencia. No quería seguir ciertas dinámicas simplemente porque se supone que hay que hacerlas así. Necesitaba encontrar mi propia manera de trabajar. Por eso me tomé un tiempo, me alejé un poco de todo y empecé un proceso bastante interno. Sentía que necesitaba nutrirme de otra manera para volver a conectar con lo que quería decir.
– Entiendo que actualmente trabajás con Indie Folks. Más allá de eso, ¿qué lugar te gustaría que ocupe este disco dentro de la música actual y dentro de la industria?
– No sé exactamente qué lugar va a ocupar, pero sí me gustaría que sea un disco que invite a pensar. Que alguien pueda escucharlo y detenerse un momento a reflexionar sobre cómo se posiciona frente a ciertas cosas. Me interesa que genere preguntas sobre la sobreinformación, sobre esta sensación de estar constantemente conectados y, a veces, un poco adormecidos o pasivos frente a todo lo que sucede.
También creo que es muy importante seguir difundiendo música nueva y apoyar los espacios de música independiente. Hay muchos sellos y proyectos haciendo cosas valiosas en Argentina, y por eso siempre es importante el boca en boca, las recomendaciones genuinas y los encuentros reales entre las personas y las obras. Al final, lo que más me interesa del arte es la posibilidad de generar puentes. Ya sea una canción, una película o un cuadro, lo más valioso es cuando alguien se encuentra con esa obra y siente que algo lo toca, que algo lo refleja o le devuelve una pregunta. Si este disco puede generar eso, entonces para mí ya habrá cumplido su objetivo.
